Estoy en siglo XXI , pero nací en el pasado. Ya pasaron 21 años desde que empezó. A pesar de la crisis económica mundial, la corrupción de los políticos, la inseguridad y todos los males, nos tocó vivir una pandemia de gripe, ya hace más de 1 año, inimaginable a los ojos del mundo. Esperado a mí esposa a la vuelta de un hospital , sentado en el auto, veo un árbol a demás de mirarlo. Varias veces oí decir que mirar y ver no es igual. Y vaya que es verdad. En unos minutos descubrí más de 30 colores de hoja entre, el amarillo del otoño, el reflejo del sol, los brotes nuevos, las hojas secas, y todo en un solo árbol. Veo viento suave, que mueve algunas ramas de derecha a izquierda, mientras otras van de arriba abajo y otras quedan quietas, mientras las hojas vibran. Veo huecos entre las ramas, que muestran una luminaria urbana, cables de luz y un cielo por momentos de un diáfano celeste, y instantes manchado de blancuzco, por alguna que otra nube. Recién me doy cuenta que hace mucho tiempo, desde que mis hijos eran chicos, no practico lo que antes hacía inconscientemente con ellos, jugar al veo veo. abril del 2021.